Los de pluma tienen el inconveniente de que trasladan el polvo de un lugar a otro. Los de nylon –llamados también plumeros electrostáticos- son los más efectivos: tienen la capacidad de retener el polvo, ya que se carga electrostáticamente al girarlo a derecha e izquierda con ambas manos desde el mango.
El plumero electrostático puede lavarse en un cubo, utilizando agua templada y detergente neutro –sin frotarlo-, dejándolo después colgado para que seque bien. Conviene tener en cuenta que las fibras de este tipo de plumero se estropean al ponerse en contacto con una superficie caliente.
(CEICID)

